A nuestros asociados/as! Presencialidad y teletrabajo.

A raíz del resultado de la reunión de Plenario de Consejeros del día de ayer, en la que se resolvió el regreso presencial total a las dependencias, consideramos necesario realizar algunas manifestaciones.

En primer lugar, creemos que de acuerdo a la importancia del colectivo que representamos, la omisión de convocarnos a reuniones de esta índole implica no escuchar a todas las voces necesarias, antes de tomar una decisión. De acuerdo a la estructura de las oficinas judiciales, lxs funcionarixs constituimos un soporte vital para el debido funcionamiento de cada dependencia. Esto ha quedado, más en evidencia aún, durante el transcurso del confinamiento en gran parte de los años 2020 y 2021. Por ello, hemos solicitado, una vez más, se nos convoque en lo sucesivo a reuniones de este tipo para, de esa manera, poder exteriorizar nuestra postura en el ámbito que corresponde.

En segundo lugar, entendemos que la discusión debe darse desde otro eje y no estrictamente desde lo sanitario, como se pretende. De lo contrario, como viene ocurriendo, se arriban a conclusiones que -entendemos- son erradas.

La postura de este espacio, respecto al regreso pleno a las oficinas, es similar a lo planteado por el estrato de los Consejeros Jueces: una modalidad mixta, de presencialidad administrada, es una opción superadora, por distintos motivos.

Por un lado, como adelantamos, no tiene que ver sólo con el contexto epidemiológico. La pandemia COVID-19 aceleró un proceso de cambios que ya se venía gestando con anterioridad, y que al día de hoy es ampliamente más conveniente para todos los actores procesales.

Para empezar, la utilización del expediente y la firma digital. No sólo son herramientas que han facilitado el teletrabajo, sino que las ventajas que otorgan en la tramitación de los casos es muy alta. Permiten la gestión de casos a distancia, y ha posibilitado, por ejemplo, la firma de órdenes de allanamiento en horario inhábil, sin necesidad de tener que concurrir a la oficina para suscribir ológrafamente el documento. La ventaja es obvia.

Además, contamos con la posibilidad de realización de audiencias remotas, a través de videoconferencias. Las ventajas de esta modalidad son innumerables. Para empezar, permiten la realización de audiencias, muchas de ellas urgentes, desde cualquier lugar en el que se encuentren las partes. Ello ha reducido enormemente el tiempo perdido entre audiencia y audiencia; ni hablar del tiempo que se pierde en el traslado hacia y desde la sede del tribunal.

Se ha creado la mesa de entradas virtual de cada dependencia, lo cual posibilitó que los letrados particulares (o cualquier interesado) no necesite concurrir al tribunal para realizar una consulta. Lo que antes llevaba horas (entre traslado y espera en la atención) hoy son escasos minutos.

Los ejemplos que citamos con la materialización de medidas modernas, propias de la época en la que estamos viviendo, y que han contribuido muchísimo a tener un Poder Judicial extremadamente eficiente. De cara a la sociedad, pero también internamente, respecto de todos los que durante todo este tiempo pusimos el esfuerzo necesario para que el servicio de justicia no se viera paralizado ni un ápice.

Entendemos que la demonización del trabajo remoto es absolutamente injusta para con el colectivo que representamos.

¿Es más cómodo trabajar de esta manera? Por supuesto. Quien lo niegue estaría faltando a la verdad. Pero esa comodidad, contrariamente a lo que se viene sosteniendo, ha ido de la mano con un aumento en la productividad y un marcado descenso en las licencias.

En todo este período, lxs funcionarixs somos quienes hemos permitido que el PJCABA fuera un ejemplo en el servicio de prestación de justicia. Eso lo hemos saldado con muchísimo esfuerzo que ahora se pretende minimizar. En el 2020 se eliminó la feria de invierno, por ejemplo; pero también hemos tenido que adaptar nuestras vidas a una nueva realidad.

Compra de mobiliario apto para el trabajo en nuestro hogar, la contratación de un mejor servicio de internet, la adquisición de notebooks preparadas para afrontar el teletrabajo, son algunos de los ejemplos a los que nos referimos.

Por ello, solicitamos se considere todo lo que estamos exponiendo y se tome en cuenta que existen dos universos de casos muy diferentes: Aquel trabajo que sólo puede ser realizado de manera presencial, y aquél que no sólo puede realizarse de manera remota sino que, incluso, se lleva a cabo de manera más eficiente.

Para este segundo grupo de casos solicitamos se mantenga la posibilidad de una presencialidad administrada, a organizarse internamente en cada dependencia.

No estamos pidiendo no trabajar. Nunca lo dejamos de hacer.

Debemos ser muy cuidadosos con los mensajes que se emiten, ya que con decisiones como la adoptada en el día de ayer, parecería que la opinión del Consejo de la Magistratura es que aquél trabajo que no se realiza en las oficinas no es trabajo.

Lo que instamos es a no desperdiciar los avances que se han conseguido en materia de eficiencia que va de la mano con mejores condiciones de trabajo; que se revea la decisión adoptada a riesgo de generar un insólito retroceso en el camino hacia un Poder Judicial cada vez más eficiente.